Conociendo a la serpiente del maíz

Ophi serpiente

Qué tal vamos, amigos?

Por aquí todo marcha estupendamente, al menos en lo que he podido averiguar y en lo que voy observando en mi nueva compañera de aventura. Hablando con el anterior propietario, me confirmó que esta serpiente se conoce vulgarmente como serpiente del maíz, como ya os comenté. Pero vamos a seguir ampliando un poco más nuestro conocimiento.

Sabemos que se trata de una culebra no venenosa, algo fundamental a tener en cuenta siempre que nos encontremos ante un animal similar. Su nombre científico es Pantherophis guttatus. El término Pantherophis hace referencia al parecido de sus manchas con ciertos patrones moteados, y el nombre común de serpiente del maíz se debe al dibujo en forma de ajedrez que presentan en la zona ventral, que recuerda a las mazorcas de maíz. En el lenguaje coloquial, entre aficionados, es frecuente oír que se las denomina simplemente “guttatas”.

Características de la serpiente del maíz. Su origen se sitúa en Norteamérica, extendiéndose hasta el Golfo de México. Habitan en campos y praderas, donde encuentran con facilidad alimento y refugio. Son animales generalmente solitarios y su popularidad como mascota se debe a varias razones: un tamaño manejable, un carácter dócil y una gran variedad de colores realmente llamativos. Prefieren huir antes que enfrentarse, por lo que es poco habitual que muerdan. Su objetivo es desaparecer lo más rápido posible. Eso sí, este comportamiento también las convierte en auténticas expertas escapistas cuando viven en casa, así que… ¡ojo con esto!

Avatar de Ophi observando una serpiente del maíz recién nacida junto a su huevo roto

Las serpientes del maíz nacen de huevos. Durante su primera semana de vida permanecen escondidas mientras terminan de absorber los nutrientes procedentes del saco vitelino, que ya han incorporado antes de salir al exterior. Tras este periodo, se produce su primera muda o cambio de piel y, a partir de ese momento, necesitan empezar a alimentarse por sí mismas con presas acordes a su tamaño, como pequeños insectos o crías de roedores y aves.

Y ahora volvemos a nuestra pequeña protagonista. Ya ha superado su primera semana de vida y ha realizado su primera muda, por lo que comienza a mostrar su coloración de juvenil. Este color se mantendrá durante su etapa de crecimiento y, poco a poco, irá evolucionando hasta alcanzar el patrón adulto… pero no nos adelantemos.

Vamos a ver cómo está ahora, su piel desechada y… la gran pregunta: ¿comerá?

Cuando se mantienen como mascotas, lo habitual es ofrecer lo que se conoce como pinki, ratoncitos recién nacidos que se adquieren congelados.

Así que vamos a preparar el primero… lo descongelamos, observamos… y vemos qué ocurre.

¿Me acompañáis?

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